Con el tiempo trascurrido desde que la ultraderecha se ha instalado, por lo que se ve con ánimo de apalancarse, en el Congreso de los Diputados español, se van diluyendo paulatinamente las furtivas diferencias que engañosamente nos querían hacer ver que separaban al Partido Popular de la ultraderecha.
Con el fulminante adelanto por la derecha que les han infringido
los ultras a los populares en las últimas elecciones al Parlament, es factible,
que gran parte de la “derechita cobarde” del Partido Popular, a consecuencia de
los sobornos, corrupciones, cajas B, tarjetas Black y una docena más de
chanchullos, se sumerja en las filas del señor Abascal; en su momento, gran
parte de esta derecha quiso camuflarse en el ultra centro, y mal parió el
partido Ciudadanos, hoy en absoluta putrefacción. Todos los caminos de las
derechas en España están conduciendo por fin a Vox.
Para todas
estas derechas lo de menos es decir la verdad; han acuñado un nuevo término: la
“posverdad”, y quieren colarla, como si se tratase de mentirijillas, a los
cándidos y tibios de ánimo.
En los últimos años había que tragar grandes dosis de ingenuidad para no percibir el descenso de los partidos conservadores, y el ascenso en parecida magnitud de los ultras; el resto de las fuerzas políticas lo catalogaban como algo molesto, en lo que era mejor no reparar.
Como escribe Paquita Salas: “Poco que nos pasa”. Estoy obligado a recordarles, y no se me tiren
de los cabellos, benditos lectores, que, salvando los tiempos, Hitler alcanzó el
poder aupándose en la democracia, y como ya he escrito alguna vez: la
democracia no puede soportarlo todo, debemos estar sosteniéndola y vigorizarla.
Hay un
aspecto en que la ultraderecha es consumada coherente: su discurso siempre ha
sido radical; desde el primer momento hasta ahora, han mantenido idénticos
postulados, envolviéndolos en cualquier tipo de falsedad para que el fin
justifique los medios. La derecha, por el contrario, siempre ha maquillado sus
rectificaciones de acuerdo a sus ansias y necesidad de poder.
Otra seña de identidad común entre los distintos
partidos ultraconservadores de la geografía mundial es el jolgorio de
celebración, parabienes y elogios, cuando alguno de ellos logra una victoria
electoral importante, no se recatan, ni lo más mínimo, en felicitarse entre
ellos efusivamente y celebrar la victoria ajena como si fuese suya.
Habrán observado que en estas últimas temporadas existe una competición entre Casado y Abascal, con maneras de patio de Instituto, para demostrar a su grey quien es el campeón de la testosterona, quien es más duro, y quien lanza los dicterios más agrios a Pedro Sánchez; aunque, a la postre, se den la mano ya que las diferencias que aparentemente les separan son tan solo finos matices; de este modo, la extrema derecha está consiguiendo arrastrar al centro derecha a sus posiciones, tomando como ejemplo lo sucedido con el partido Ciudadanos en las últimas elecciones catalanas.
Este, un partido político que al principio de su
nacimiento pretendía servir, supuestamente, de bisagra y sensatez (eso sí, al
mejor postor); repudiado con descaro por la izquierda, no ha tenido más opción
final, con tal de no chupar banquillo, que servir de “cojín” a las derechas en
todos los Gobiernos y Corporaciones donde participa, de forma irrelevante,
descarada y vergonzosa. Como apunta don Albert Boadella: Estos de Ciudadanos, son
gente de morro fino”.
Al hilo de
los recientes comicios en Cataluña, es vergonzoso que las dos ultraderechas
tachen de traidores a aquellas formaciones políticas que traten de dialogar y
busquen un consenso en el grave problema que se sufre en Cataluña,
calificándoles de traidores y débiles. Cuando para conseguir la democracia que
nos otorgamos (y que ellos disfrutan y se aprovechan) se produjo siempre a
través del diálogo y la negociación.
Debe de ser asunto prioritario de los
futuros gobiernos progresistas mundiales poner frontera a la derecha que
consiente y lava la imagen de la ultraderecha.
Don Baltasar
Garzón finaliza el escrito de hoy sosteniendo: El verdadero antídoto contra el fascismo es el gran correctivo que
introdujimos a la democracia, que son los derechos humanos que hemos elevado
incluso a nivel internacional para garantizar que el Estado no los pueda
violar. Por ello debemos estar atentos y vigilantes, respetar y hacer respetar
los derechos humanos y reconocer la dignidad de todas las personas, algo que
irrita ciertamente a los supremacistas y, en particular, a los fascistas”.
Don Mario Benedetti escribió este poema titulado “¿Por qué
cantamos?” en 1978. Está contenido en el libro “Cotidianas”. Lo compuso durante
su obligado y forzado exilio político. En el poema, primero se pregunta con
agrio lamento ¿por qué cantamos? En la segunda parte nos razona de la alegría
de su canto por los niños, por el río, por el futuro, por nuestros difuntos,
por el sol y por la vida.
Los signos de
puntuación los ha colocado un servidor para una mejor comprensión del poema.
Don Mario casi nunca los utilizaba.
Si cada hora viene con su muerte,
si el tiempo es una cueva de ladrones,
los aires ya no son los buenos aires,
la vida es nada más que un blanco móvil.
Usted preguntará ¿por qué cantamos?
Si nuestros bravos quedan sin abrazo,
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza.
Usted preguntará ¿por qué cantamos?
Si estamos lejos como un horizonte,
si allá quedaron árboles y cielo,
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro.
Usted preguntará ¿por qué cantamos?
Cantamos por que el río está sonando,
y cuando suena el río, suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.
Cantamos porque el grito no es bastante,
y no es bastante el llanto ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota.
Cantamos porque el sol nos reconoce,
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta.
Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida,
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
Si la temática cambiara quizá tendría más seguidores. No puede monopolizar todos los artículos con lo mismo. Es un consejo, decida si lo acepta. Saludos .
ResponderEliminarDoy FÉ
ResponderEliminarEsto es un blog de un propietario el cual pública lo que.le da la real de la gana, y al que no le guste hay muchos temas en internet para ver e informase.
ResponderEliminarNo se quien es Óscar de Caso, pero siempre está con lo mismo, poco valen estos artículos.
ResponderEliminarChimo por favor no cambies que te va bien.
ResponderEliminarY no espereis mucho de esa gente. Casado, el pequeño caudillo Feijó, Rajoy, Arrimadas y su antiguo jefe, y ya en la izquierda, gentuza de la talla de Borrell, su sanchidad, o el marques de galapagar, estan todos a las ordenes de George Soros. Si, ese carcamal, que odia a muerte a europa, y ha dedicado su vida a destruirla, a base de comprar presidencias, y crear organizaciones mafiosas para organizar una invasion de africanos, y conseguir su objetivo. Que la ultima guerra que casi habia conseguido crear, era en ucrania, pero no le funciono bien, y que ahora, se ha centrado sobre todo en españa, ya que tiene a la mayoria de la clase politica a sus ordenes. Y aun os creeis que alguno de estos sujetos va a hacer algo por vosotros? Si de verdad fuerais listos, ya estariais sacandolos del poder a patadas, pero como parece que os da igual todo, seguid negando todo esto, y vereis que futuro mas bonito le vais a dejar a vuestros hijos, o a vosotros en unos pocos años. No mas de 8, exactamente. Cuando querais reaccionar, ya estareis bajo la bota del ejercito mandado por los carcamales que estan maniobrando para envenenaros, exprimiros, esclavizaros y conquistar el mundo. Reiros mientras podais. Algunos no lo veremos, pero nunca digais que no hemos avisado.
ResponderEliminar